REVIEWS LIVE

PAIN55

29 ABRIL - CARIOCA CLUB, SAO PAULO

PAIN OF SALVATION EN BRASIL

En medio de innumerables pedidos de "Please, Come to Brazil", los suecos de Pain Of Salvation regresaron al país 3 años después de su último pasaje por aquí. Ahora, con la vuelta de Johan Hallgreen al lineup, que reemplazó a Ragnar Zolberg, la banda vino a divulgar su último álbum, In The Passing Light Of Day, lanzado en 2017. El disco habla sobre los 4 meses en que el vocalista Daniel Gildenlöw pasó internado en el hospital, debido a una infección en la espalda por una bacteria que se alimenta de carne.

Los conciertos, originalmente marcados para febrero, tuvieron que ser postergados debido a una fuerte gripe del vocalista, que imposibilitó el viaje. La ansiedad estaba abierta en la cara de muchos allí. Casa llena y nervios a mil en una espera que parecía mucho más larga de lo que realmente era: ¡Finalmente ellos estaban de vuelta!

Comenzando el show con tres canciones del nuevo álbum, "Full Throttle Tribe", "Reasons" y la tan esperada "Meaningless", Pain Of Salvation mostraba para lo que vino, y cuán felices estaban por estar de vuelta en suelo brasileño, y con casa llena.

PAIN56

No faltaron éxitos en el setlist. "Linoleum", del Road Salt One de 2010, fue sólo la primera de una toma de música de los antiguos álbumes. "Rope Ends" y "Beyond the Pale", de Remedy Lane, considerados por muchos como el punto culminante de la discografía de Pain Of Salvation, seguidas por las inesperadas "Kingdom Of Loss", del Scarsick (2007) y "Inside Out" del One Hour by the Concrete Lake (1998). "Ashes" de The Perfect Element Part I, fue otra con el estribillo cantado por todos, seguida por la calma de "Silent Gold".

Después de una pausa un tanto larga, e innumerables pedidos para que volvieran por otra canción, Pain Of Salvation volvió no a una, sino que para tocar dos canciones más: "Inside" y "In The Passing Light Of Day". El coro pidiendo la música "Disco Queen", abrió espacio para una promesa: tocarla la próxima vez que vengan a Brasil. ¡Y que no tarden mucho!

Reseña escrita por Iza Rodrigues.
Fotografía gentileza de Marta Ayora.



comments powered by Disqus