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07 ABRIL - TEATRO TELETÓN, SANTIAGO

MARTY FRIEDMAN EN CHILE (GUITARFEST 2018)

“Viaje al centro de la mitología del Rock”

La noche de este sábado se vistió de un rock variado y estiloso para el cierre del Guitarfest 2018 que, en esta oportunidad, se llevó a cabo en el Club Amanda y nos permitió redescubrir la influencia de las 6 cuerdas en el imaginario colectivo de quienes hacen o quieren hacer música dentro de este estilo.

El evento se desarrolló en completa calma y normalidad aparente, dando puntapié inicial al show la locución de un conocido de la escena, Alfredo Lewin, quien después de un momento sin volumen en su micrófono se dedicó a saludar al público y comentar anécdotas con los asistentes que estaban más cerca del escenario para luego, con su desplante natural, acento y timbre propios dar inicio a la animación a viva voz. De todas formas el recinto no es muy grande y todos lo oímos atenta y respetuosamente hasta que funcionó el volumen del micrófono, lo que normalizó el inicio del espectáculo con los teloneros Lechuga.

Lechuga es el proyecto de Benjamín Lechuga (banda Delta) con la que se presenta para lograr dar más espacio a su creatividad, empresa en la que cuenta con el apoyo de Marco Sánchez en el bajo y Felipe Cortes en la batería. Este power trío fue el encargado de abrir el evento y en casi una hora de música con el más variado abanico de estilos, los tres músicos fueron capaces de deleitar a sus seguidores y asombrar a quienes no los conocían. Dentro del anecdotario de su presentación, Lechuga invitó a la cantante argentina Paula Loza para hacer los coros en un par de temas, además de contar brevemente la participación de Ron “Boomblefooth” Thal (ex Guns N’ Roses) en otra canción. Cabe señalar que la corta pero fructífera trayectoria de Benjamín Lechuga lo ha hecho ganador de un par de becas de estudios musicales y lo ha llevado a ser reconocido a nivel mundial por su rock progresivo de amplio espectro.

En el intermedio nuevamente la locución de Alfredo Lewin sobre el escenario no solo repasó los auspiciadores y marcas asociadas al evento sino que, además, premió a un afortunado que gracias a un sorteo de los números de serie de los tickets de entrada, tuvo la posibilidad de llevarse a su casa una guitarra, igual a la de Marty Friedman, su misma marca y especificaciones técnicas, integra y solo para él, envidiable, así fue el azar. Pero el show aún no terminaba. Faltaba todavía el plato fuerte, realmente fuerte.

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A la voz de Lewin presentando a Marty Friedman Fucking Band, la agrupación sube a escena y en un ritual en el que el público fue invitado a silenciarse por algunos segundos, los músicos unieron sus puños en la zona de batería, y entre inglés y japonés, llevaron a cabo un enérgico ceremonial estilo haka y además invitaron al público a gritar “la raja”, en lo que se pudo entender como un llamado a disfrutar el show y augurar un excelente espectáculo.

Acto seguido, la banda comienza su presentación de manera brutal con “Hyper Doom” del disco Inferno, luego “Amagi Goe” un clásico nipón del disco Tokio Jukebox, para seguir con “Street Demon” de Loud Speaker. Vino entonces un breve espacio en el que el músico cambia de guitarra y saluda enérgicamente al público que en ese momento lo que más tenía era energía. Marty y su banda son una máquina demoledora impresionante que ni siquiera necesita mayor apoyo visual para el espectáculo que ya estaba en escena. A continuación “Elixir” y “Stigmata Adiction”, también de LoudSpeaker, para continuar con una nueva interacción con el público que a esa hora desbordaba el reducto de Vitacura, en la que lo más entendible del vocabulario de Friedman era su repetitivo “la raja”, apagando el incendio con parafina, ¡qué genio!.

Friedman, pequeño y frágil en el escenario es un monstruo colosal con la guitarra y no es necesario mencionarlo más de una vez, pero así fue tema a tema. “Devil Take Tomorrow” con acercamientos a “Tibet” y “Angel” de su álbum Scenes, fueron los presagios para dejar sola en el escenario a Kiyoshi Manii, la bajista japonesa que lo acompaña en su tour. Manii es una músico que se impone por su impronta y energía cual guerrero milenario Japonés, esta hermosa joven queda a la par con sus compañeros musicales y se da el tiempo de hacer un tributo a Britney Spears con “Baby one more time” en versión metal, algo implacable auditivamente, pero que obedece a la enérgica forma de la banda en un solo de bajo veloz y preciso.

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Viene ahora un medley anacrónico y, a su vez, siempre contemporáneo con “Ashes to ashes”, “Forbidden City” y “Tornado of Souls”, un inevitable guiño a la que fue la banda plataforma de Friedman, Megadeth. Suena ahora “Ripped” de su álbum solista Music for Speeding y que, a su vez, permite el solo de guitarra de Jordan Ziff, un joven talento de la guitarra mundial, que con tan solo 28 años se ha ganado un espacio merecido en su área, en este caso, al alero de Friedman. “White Worm” y “Self Polution” del álbum Wall of Sound nos confirman ese sello, además agrega “Undertow” del disco Inferno. El sonido de la banda en vivo es un muro contenedor, casi como estar dentro de una juguera afirmándose mientras todo gira a un ritmo vertiginoso e imparable.

“Dragon Mistress” del disco Dragon´s Kiss de 1988 nos remonta al periodo inter bandas de Friedman, terminando a medias con “Cacophony” y acercándose a Megadeth nuevamente, este tema fue la plataforma para permitir la presentación en sociedad del baterista de la banda, Chargeee, otro japonés que derechamente es un artista marcial en potencia capaz de asesinar con su batería. Anecdóticamente durante su show murieron una caja y un atril de platillo en sus manos. “Thunder March” y “Ballad of the Barbie Bandits” marcan el anuncio de que el fin está cerca, la banda se toma un respiro para poder continuar con su último tema, “Kaeritakunatta Yo” de su disco Tokyo Jukebox, el que fue elegido para terminar de forma definitiva un show imparable, implacable, mágico y lleno de virtuosismo.

Marty Friedman, el hombre pequeño de melena frondosa como poodle pero con actitud salvaje, con zapatos de plataforma, con su mano torcida en su única forma de tocar el instrumento, es el mismo que nos encontramos anoche en Amanda. Un “don espectáculo” con una gran banda nacional de exportación con calidad premium y otra liderada por un consagrado del rock, incomprendido porque, en sus palabras, quería en su vida “más colores que el gris del heavy metal”, y lo logra ampliamente. Finalmente el show es rock, algo diferente de lo conceptualmente inculcado, pero rock multicolor, con sabor y sazón.

Setlist Lechuga:
Vurdon
Insomnia
Introspection
Waiting for a Miracle
The Search
L & GT
Madness
Evil Funk

Setlist Marty Friedman:
Hyperdoom
Amagie goe
Street Demon
Elixir
Stigmatta Addiction
Devil Take Tomorrow (Tibet/Angel)
Ashes to Ashes, Forbidden City, Tornado of Soul (medley)
Ripped
White Worm
Self Pollution/Undertow
Dragon Mistress
Thunder March/The Ballad of Barbie Bandits

Encore:
Kaeritakunatta yo

Reseña escrita por Guillermo Ziem.



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