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LA MUJER Y EL METAL, UNA RELACIÓN TARDÍA PERO NECESARIA

LOS PRIMEROS PASOS

La historia del metal se ha visto cooptada histórica y mayoritariamente por el género masculino, logrando percibir unos pocos aditivos por parte del género femenino con casos como el de la alemana Doro Pesch por la década de los 80; el caso de Lita Rossana Ford (The Runaways), vocalista londinense con grata recordación en el metal por su impresionante colaboración con Ozzy Osbourne en el clásico ‘If I Close My Eyes Forever’ de 1988; la aparición de Anneke Van Giersbergen quien llegó en 1995 a The Gathering, influenciando lo que se vendría después para el género del gothic metal; y para 1996 con la llegada de Nightwish y Within Temptation, junto a sus vocalistas Tarja Turunen y Sharon Den Adel respectivamente, terminaron siendo claras influencias para el resto de bandas de metal sinfónico, con mujeres a la cabeza, que lograron llegar a partir del siglo XXI. De resto es hasta estos tiempos que hemos sido espectadores del gran auge de mujeres dentro de la escena mundial del metal.

En cuanto a la expansión de la participación de la mujer dentro del metal extremo tenemos que remitirnos al hito de este auge que probablemente sea la inclusión de Angela Gossow en Arch Enemy, reemplazando al entonces vocalista Johan Liive; tal vez este sea el punto de quiebre para que más mujeres se animaran a incursionar dentro de los diversos subgéneros que involucran la necesidad del uso de growls o guturales, y en esa dirección es preciso traer a colación lo que Diva Satanica (Bloodhunter) en una entrevista me afirmó, “hace años aprender a tocar un instrumento o montar una banda fuera una cosa que llevaban más a cabo los chicos pero no porque las chicas no pudieran, sino porque no teníamos apenas ningún referente en el que reflejarnos para decir “si ella puede, por qué yo no””.

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Menciono que es probable que la participación de Angela en Arch Enemy sea una de las causas de la masiva intervención femenina para estos años porque también es cierto que los mismos vocalistas masculinos han sido una inmensa influencia para todas aquellas mujeres que disfrutan de lo extremo del metal, siendo necesario extraer de otra de las entrevistas que he tenido, esta vez con la cantante Theresa Smith (Metaprism), un comentario al respecto: “Soy una mujer que escribe canciones de metal melódico. Escribo los growls de death metal y las melodías, todas mis influencias son masculinas, ¡pero soy una mujer!”. Deben existir más testimonios como el de ella por lo que es muy difícil encontrar un solo aspecto edificador de toda esta oleada de participación femenina dentro del metal extremo, lo que si podemos deducir es que “el metal comenzó como una escena dominada por los hombres, así que cuando la mujer comenzó a entrar en la escena se necesitó un cambio de actitud y nos ha llevado mucho tiempo llegar donde estamos hoy. El mundo pop no parece tener los mismos prejuicios que el mundo del metal, lo cual es una lástima”, palabras más que dicientes, extraidas de la misma charla con Theresa.

Para la entrada del siglo XXI vimos la llegada de Simone Simons con Epica, de Amy Lee con Evanescene (puede que a mucha gente no le parezca un buen ejemplo de metal pero varios artistas la mencionan como su influencia), y empezamos a interiorizar a la mujer como una integrante más del grupo, con un poco de la resistencia que es histórica; llegamos al 2007 y con ello la irrupción de una de las mejores voces en la actualidad, la canadiense Brittney Slayes con su banda Unleash the Archers, una mujer con un canto apabullante e impresionante, empoderando aún más esa gran participación femenina que tanta falta le hizo al género. Actualmente Brittney no tiene el reconocimiento que debería, puede que sea por el simple hecho de su condición de mujer o la cuestión que siempre ha acompañado a las agrupaciones canadienses o por situaciones referentes al marketing que ya involucran a la misma banda, el caso es que no ha gozado de toda la atención que su voz y el mismo grupo ameritan, siendo una de las mejores voces del metal.

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LAS MEJORES VOCES FEMENINAS Y LA SEGREGACIÓN DEL "FEMALE FRONTED BANDS"

Hace poco tuve el privilegio de entrevistar a Nathalie Markoch, vocalista peruana de NMK (una de esas valiosas mujeres que están dando sus primeros pasos en el metal), y ella al igual que Diva Satanica en su momento me hicieron saber que una de las cantantes que más admiran es la lideresa de Jinjer, Tatiana Shmailyuk, otra de las nuevas figuras que vale la pena resaltar, acotando Diva que “ella redefine el concepto de frontwoman en nuestra escena sin tener que tender a lo de siempre: las melenas largas, el headbanging excesivo y el gutural sin control. Tatiana representa la técnica y el buen gusto, sabe cuándo debe sonar agresiva, profunda y cavernosa o con ese toque tan jazz que la caracteriza cuando canta en melódico… ahora mismo representa el máximo exponente de lo que una vocalista de esta escena debería representar”, mientras Nathalie menciona que le “encanta la voz versátil de Tatiana, sus guturales son tan potentes, bien death metal pero se le entiende todo lo que dice”, recomendándonos el álbum King of Everything, para ella el más metal de Jinjer.

Y así como estas distinguidas artistas, existen un sinnúmero de mujeres liderando bandas por lo que a continuación voy a mencionarles las que a título personal considero son las que están haciendo bien las cosas, sin importar el grado de reconocimiento o popularidad que ostenten al día de hoy: Simone Simons (Epica), Sharon de Adel (Within Temptation), Theresa Smith (Metaprism), Lauren Hart (Once Human), Chaney Crabb (Entheos), Caroline Westendorp (The Charm The Fury), Brittney Slayes (UTA), Federica Lanna (Sleeping the Romance), Nathalie Markock (NMK), Fernanda Lira (Nervosa), Johanna Sevillano (Ataque de Pánico), Aliette Guáqueta (Highway), Vicky Psarakis (The Agonist), Alissa White-Gluz (Arch Enemy), Clémentine Delauney (Visions of Atlantis), Marcela Bovio (Mayan), Anneke Van Giersbergen (Vuur), Kobra Page (Kobra and the Lotus), Amanda Somerville, Anna Fiori, Dimitra Panariti (Meden Agan), Tarja Turunen, Christina (Agrimonia), Iris Goessens (Spoil Engine), Hiedi Sheperd y Carla Harvey (Butcher Babies), Aeva Maurelle (Aeverium), Emma Bensing (Metalite), Anette Olzon, Tatiana Shmailyuk (Jinjer), Melissa Bonny (Evenmore/Rage of Light), Irene Villegas (Against Myself), Anna Logacheva (Be under Arms), Melissa Martin, Ashley Worhol (Worhol), Sanja Drča (Nemesis), Alma Alizadeh (For I Am King), Mary Zimmer, Floor Jansen (Nightwish), Aline (Fire Strike), Nicoletta Rosellini (Walk in Darkness), Raquel Gómez (Éridem), Patricia Pons (Synlakross), Giada “Jade” Etro (Frozen Crown), Elina Siirala (Leaves´ Eyes), Sabrina Valentine (Seven Kingdoms), Daísa Munhoz (Vandroya), Adrienne Cowan (Seven Spires), Federica Lanna (Sleeping Romance), Elina Siirala (Leaves' Eyes), Marta Gabriel (Crystal Viper), Skarlett (Skarlett Riot), Dani Nolden (Shadowside), Viky Boyer (Karkaos), Lena (Infected Rain), Mina Caputo (Life Of Agony), Fia Kempe (The Great Discord), Steffi (IN MUTE), May "Undead" Puertas (TORTURE SQUAD), Federica Sister (WHITE SKULL), Capri (Amberian Dawn), Mizuho Lin (Semblant), Elize Ryd (Amaranthe), Noora Louhimo (Battle Beast), Cammie Gilbert, Christina Scabbia (Lacuna Coil), Britta “Elchkuh” Gortz (Cripper), Guernica Mancini (Thundermother), Angélica Burns (Hatefulmurder), Aiyma Almas (Dorja) y Charlotte Wessels (Delain).

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Puede que me haya faltado alguna mujer en la lista, como ya mencioné ésta responde a un carácter subjetivo. Ahora, siguiendo con lo nuestro, ya hace unos años se ha venido hablando de un nuevo subgénero, “Female Fronted Bands”, para incluir a toda esta amalgama de grupos en donde podemos encontrar thrash, death, death melódico, sinfónico, groove o alternativo, reflejando el elemento fundamental para empezar desde ya a deslegitimar y a desligarnos de esta categoría que lo único que hace es segmentar la participación de la mujer en el metal porque no se entiende de dónde es válido encerrar en un solo subgénero a diferentes ramas del metal por el simple hecho de tener como cantante una voz femenina, cuando es bien sabido que la conformación de estas subcategorías musicales obedece única y exclusivamente al tipo de música que se interpreta, independientemente del género de la persona que la encabece.

Al respecto Theresa Smith me habló sobre algo que es totalmente cierto y es que “cuando tienes mujeres como Alissa White-Gluz cantando growls brutales en bandas de metal como Arch Enemy, no puedes compararla con Nightwish. Son géneros completamente diferentes. Entonces para agrupar bandas Femeninas en un género separado, ¡es ridículo! Son solo bandas. Si el metal sinfónico no es lo tuyo, entonces escucha heavy metal, death metal, melodic metal o rock, ¿a quién le importa quién lo cante si es bueno?”. Definitivamente es una categorización segregadora, anacrónica y machista, que no responde a las actuales circunstancias y que deberíamos dejar de utilizar tanto en los medios especializados como en nuestra cotidianidad.

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MÁS ALLÁ DEL MICRÓFONO Y LATINOAMÉRICA

Estaría siendo injusto si solo me refiero a las voces femeninas ya que ellas también tienen una fuerte representación en los demás instrumentos (guitarra, bajo, batería, teclados), pudiendo disfrutar en la actualidad de artistas de la talla de Merel Bechtold, reconocida guitarrista de Mayan y quien también hace parte de Delain, atesorando una habilidad admirable; también esta el caso de Nita Strauss, la reconocida guitarrista de Alice Cooper, quien empezara en el también famoso tributo femenino a Iron Maiden, se convirtió el 25 de enero de 2018 en la primera mujer “Signature Artist” de Ibanez, un gran logro aunque tardío. También tenemos otros casos como el de la bajista de la banda de hardrock Dorja, Bechy Baldwin; Jen Majura, la flamante guitarrista de Evanescence; Re Tache, baterista y teclista de la banda Ankor; y Thalía Bellazecca, guitarrista de Frozen Crown, entre muchas otras artistas.

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Ahora centrándonos más en Latinoamérica, tenemos también muy buenas propuestas que incluyen mujeres no solo en la voz, por ejemplo en Colombia tenemos a Ataque de Pánico (trio femenino de groove metal), Highway (trio de hardrock/heavy metal), el cuarteto femenino Sin Pudor, Sexecution y Las Poker (trio femenino); en Perú esta la ya nombrada Nathalie Markoch, con NMK, quien canta limpio y también hace uso de los guturales; en Argentina hay una banda llamada Meraxes con una baterista fenomenal, Nanu Villalba; Anna Fiori y Marcela Bovio (probablemente la mejor voz de esta parte del mundo) desde México; y en Brasil la ya conocida Nervosa junto al grupo Hatefulmurder y la ferocidad vocal de Angélica Burns. Es decir, esto es avance mundial y bienvenidas todas aquellas mujeres que vean en este hermoso género musical una oportunidad de aportar con sus habilidades, capacidades y creatividad, haciendo aún más rebosante y profusa la riqueza musical del metal.

UNA DEUDA HISTÓRICA CON ELLAS

Para este último segmento quise abordar las molestias y violencias que todavía padecen las mujeres dentro de esta industria musical, por esta razón en las pocas entrevistas que he realizado me di a la tarea de preguntarles directa o indirectamente a mis interlocutoras sobre el machismo e irrespeto constante en el metal, y entre los relatos de ellas hubo uno que me parece justo replicar en estas líneas y es el de Raquel Gómez, impresionante vocalista y guitarrista de la banda española Éridem, quien me respondió que “por desgracia sí, y era muy joven. Estábamos participando en un concurso de bandas noveles y mientras tocábamos unos chavales más mayores pues empezaron a gritar guarradas e insultos… Otra vez, tocábamos antes que otra banda de todo chicos. Pues se estuvieron burlando de nuestra batería por ser chica… Podría seguir pero no quiero darle importancia a esta parte”.

Otro de los testimonios viene de Diva Satanica que al respecto comentaba que “la única forma de lucha contra ello es subirse a un escenario y demostrar lo que valemos, ni más ni menos. Antes me frustraba mucho ir a un concierto con un frontman que cantase gutural, ver que había dado un concierto que había dejado bastante que desear y que nadie dijese nada al respecto. Sin embargo, salía a cantar una mujer y el comentario que más veces he escuchado es “no me gusta, se nota en la voz que es una mujer…”, y yo pensaba, ¿entonces qué opinará esa persona de los vocalistas de metalcore o hardcore que tienen al scream en agudos estratosféricos?”. Definitivamente Diva tiene mucha razón, no es cuestión de quién se pare al frente de la banda, sea hombre o mujer, si te gustan las voces del metalcore o del hardcore y no te aguantas un solo growl de una voz femenina en los otros subgéneros del metal, sinceramente tienes un problema.

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Clémentine Delauney, de Visions of Atlantis, tuvo recientemente una entrevista con Metal Underground en donde se le preguntó por el estado actual de las mujeres en el heavy metal, respondiendo que ellas “han demostrado que pertenecen al mundo del metal tanto como quieren y tanto como los hombres. Tenemos increíbles artistas mujeres en bandas exitosas, desde Nightwish hasta Arch Enemy y estoy muy feliz por ello. Además, a pesar de que la audiencia aún requiere una cara bonita, para ser francos, las chicas han demostrado que no tienen por qué ser la diva estereotípica, cantante clásica con enormes vestidos góticos. Desde que las mujeres se unieron a la escena del metal, cada vez más personas se han atrevido a tomar el micrófono, la guitarra o incluso la batería, y creo que los metaleros están acostumbrados a tener mujeres por aquí. Sin embargo, debo admitir que todavía nos consideran mucho como objeto, nos insultan fácilmente en los comentarios y solo consideran el aspecto. La falta de respeto hacia las mujeres todavía existe en el metal como en todos lados… ¡y no solo de los hombres! También de mujeres, y esto es incluso peor en algún momento”.

Por lo visto, aunque la mujer ha logrado incursionar de manera exitosa en el género, como siempre debió ser, todavía hay espacios que cooptar y reclamar, relaciones que alimentar y fortalecer, y como lo dijo Diva, salir a romperla toda en el escenario para seguir derribando mitos y prejuicios, tanto de hombres como de las mismas mujeres, porque el talento es abundante, evidente e inequívoco, y prueba de eso es lo descrito durante estas líneas (la nutrida lista de cantantes de primer nivel) en las que no pretendo, con ínfulas de historiador, reseñar de manera minuciosa el devenir femenino en el metal, más bien es poder enfocar de manera genérica y abstracta el camino de ellas en este género musical, brindar un amplio panorama, haciendo hincapié en la casuística producto de mi ejercicio como entrevistador, tomando también casos de otros portales, y a través de ello dar a conocer la voz de las directamente involucradas, qué puede ser más expresivo que sus mismas vivencias. Persisten aspectos bastante nocivos y negativos frente a los que todos tenemos que luchar porque el potencial y talento femenino existente se está desperdiciando por prejuicios y formas de pensar anacrónicas y retardatarias; la mujer le ha aportado, le sigue aportando y le puede llegar a aportar demasiadas cosas a la escena por lo que desde este espacio celebro su presencia y su entrega musical. A seguir reclamando espacios, exigiendo derechos y tumbando prejuicios, porque lo hasta ahora plasmado en la música es alucinante, y puede llegar a ser mejor con su participación.

Termino con una frase que vi en Facebook del grupo Swampig, acompañado de un cover de una canción de Pink que la banda hizo: “Mañana es el día de la mujer trabajadora. En Swampig somos dos a las que nos han querido calladitas, peor pagadas o hemos tenido que demostrar 10 veces más nuestra valía para ser tomadas en serio. Con esta versión de nuestra querida P!nk os decimos que si creéis que eso va a seguir así, “you better run and hide””.

Reportaje escrito por Jesús Córdoba


 


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