CAPITULO 1

Y en esta ocasión en nuestra sección “Identidad cultural latinoamericana” donde discutimos sobre nuestra identidad, cultura e historia e invitamos a que nuestro pasado se haga presente y consciente con el Metal, o sin él, les presentamos el nuevo capítulo…
Por: Noctifer

“Vencidos entre la falsa historia del vencedor”.

En nuestro capítulo anterior les comenté de qué iba a tratar esta sección y el porqué de ésta y de la necesidad de quitarnos la máscara, de empezar a construirnos desde, para y hacia nosotros mismos; un proceso que denominé vagamente como “anagnórisis latinoamericana”. En esta ocasión les hablaré un poco de por qué es necesario revisa a la historia que nos han enseñado y lo que se ha dicho sobre nuestro pasado, para luego si entender la historia de nuestra sociedad actual y del Metal y finalmente poder actuar en el presente.

Porque el punto central de este escrito es que no sólo es pensar que la escena de Metal latinoamericana surgirá con unas cuantas bandas aisladas, algunos pocos medios de comunicación o individuos. No, es necesaria una unión de público, organizadores, medios y bandas y del entendimiento real de las problemáticas (los enemigos). Porque las problemáticas que ahora vivimos tienen una raíz y un origen que en esta ocasión podemos aproximarnos a delimitar rastreando nuestra propia historia. Porque si la propuesta acá es crear un Metal verdaderamente nuestro con identidad y orgullo por lo que somos esta idea debe nacer para romper con los paradigmas o esquemas de pensamiento colonialistas que aún están inscritos y vivos en nosotros. Pensamientos que nos hacen avergonzar de nuestros antepasados o nuestra cultura.

Por eso para comenzar debemos entender una cosa: aún seguimos siendo colonia, seguimos estamos colonizados. Y no me refiero a un mero control político y/o económico sobre nuestro país sino sobre todo colonizados en nuestra mentalidad e imaginarios colectivos. Seguimos siendo los mismos vencidos y conquistados hasta el punto en que los grilletes o las cadenas que nos pusieron se vuelven accesorios que nos suben el ego y el estatus, como pseudo-reyes orgullosos de nuestras coronas de plástico. Me explico con un ejemplo: en nuestro caso nos enorgullecemos de “nuestro” Metal tomado o plagiado del europeo, de “nuestra” apariencia plagiada a la estética de afuera, a veces de cantar en otro idioma ajeno y hasta de endiosar artistas que jamás sabrán que existimos ni en que rincón del planeta nos hayamos. Algunos hasta dicen ser ateos, pero terminan rindiendo verdadero culto ciego a estos “dioses” del Metal extranjero. Mental y musicalmente seguimos conquistados y por eso seguimos a pesar de los siglos seguimos colonizados.

¿Pero por qué nos conquistan? ¿Por qué nos siguen conquistando? ¿Por qué nos conquistaron?
Para poder responder a algunas de estas preguntas es necesario revisar lo que nos han dicho y repetido mil veces en el colegio desde pequeños y preguntarnos si eso que nos dijeron sobre nuestra historia americana es cierto o en realidad es un puñado de sucias mentiras. Porque la historia que nos cuentan hoy luego de 500 años es solo la leyenda que nos legaron los autodenominados conquistadores y vencedores europeos. Y ese puñado de historias tergiversadas no puede seguir siendo nuestra historia.

Por esto les quiero compartir un texto que me parece muy importante del historiador colombiano Jorge Augusto Gamboa sobre la conquista de los indígenas muiscas del altiplano cundiboyacense colombiano luego de analizar el punto de vista de los conquistadores y cronistas de la época; escrito que a pesar de basarse en el caso de la cultura indígena Muisca ustedes pueden aplicarlo a otras culturas en otros espacios del continente . Resumiré y adaptaré el texto con mis palabras pero lo dejaré al final en un enlace para que lo revisen todo los que les interese. Super recomendado.

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Cuando somos niños nos meten las ideas de que la conquista de los indígenas americanos fue una labor relativamente “fácil”, rápida y total debido a justificaciones teológicas, etnocéntricas o tecnológicas. Pero acá aclararé rápidamente que realmente la conquista de nuestros antepasados que pertenecían a culturas milenarias, no fue rápida o total, no fue porque los indígenas carecían del acero, el caballo, la pólvora o tecnología avanzada, ni tampoco fue porque estos creyeron que los recién llegados españoles eran dioses o porque los españoles eran mejores estrategas que los guerreros indígenas. Nuestros antepasados indígenas no eran estúpidos y además, ¿acaso acá no habían habido animales feroces, guerras y fieros guerreros?.

En realidad la “conquista” se debió principalmente a la falta de cohesión entre los clanes o cacicazgos que no reconocían aún esa actual “identidad indígena americana” en contra del occidental “blanco”. No existía para ese entonces una identidad o una unión indígena que se opuso a la llegada del europeo porque cuando llegaron los españoles había una división y conflicto entre los diversos grupos que eran distintos entre ellos y tenían sus propios objetivos. Como las divisiones, problemas e individualismos entre las bandas de Metal latinoamericanas que creen que se va a crear una escena de la noche a la mañana y sin apoyo de los unos a los otros.

Pero volviendo a la “conquista” también hay que desmentir a los que sustentan que esta se debió a una superioridad técnica o numérica española pues se sabe por un lado que las armas de fuego fueron por ese entonces rudimentarias, además de caras, difíciles de usar y escasas y los caballos además de muy costosos, por el clima y el agreste territorio americano, muy difíciles de usar en batalla fuera del campo abierto, al igual que las pesadas e incómodas armaduras de hierro que fueron remplazadas por las mismas de algodón que utilizaban los indígenas; y por otro lado, si bien en los documentos que tenemos se reitera el mito del pequeño grupo de españoles que derrotó al ejército de miles de indígenas (160 españoles contra 10.000 indígenas en el caso Muisca) la realidad es que, según los últimas investigaciones, los españoles querían resaltar sus propias hazañas sin dar a conocer el número real de los aliados que los acompañaban, ya que los conquistadores en realidad contaron con un grueso número de combatientes aliados entre los que se encontraban algunos esclavos negros, moriscos y sobretodo una inmensa cantidad de guerreros indígenas que se enfrentaban con valor en contra de los otros diversos pueblos indígenas enemigos; indígenas aliados que en última sabían cómo pelear y vencer pues este era su territorio y sus enemigos. Tampoco se puede seguir diciendo que todos los españoles que llegaron eran simples presos que venían en contra de su voluntad pues era un viaje muy costoso al que solo personas con dinero podían costear, y además hay que decir que tampoco llegaron esos “grandes estrategas militares”, sino más bien navegantes mercantes que buscaban comerciar con oriente antes que declarar la guerra. Se debería pensar más bien que la conquista se dio porque los españoles, además de traer letales enfermedades, aprovecharon las guerras existentes entre los diversos pueblos (como la guerra entre los Panches y los Muiscas o la división interna entre los cacicazgos de Tunja y Bogotá entre muchas otras), aliándose y pactando primero y luego de la victoria traicionando y asesinando a los jefes o caciques sin ningún sentido de respeto hacia los ejes fundamentales de estas culturas como lo eran caciques, nobles o sabedores: en pocas palabras divide, traiciona y vencerás.

Así luego, poco a poco, con el tiempo los españoles imponían sus valores al pueblo derrotado y al aliado y sometiendo hasta las tradiciones de éstos, cosa que en las guerras indígenas entre los cacicazgos muiscas antes de los españoles no sucedía (Perea 1989: 28).

Ahora les pregunto, ¿esa es cultura la misma que se vive en todos los rincones del planeta?
Y de aquí que subsista hasta nuestros días ese imaginario sesgado, mentiroso y deformado que muestra a los indígenas como seres débiles, cobardes y supersticiosos que no pudieron resistir a la “grandiosa armada” del ejército blanco y su “evolucionada” cultura occidental gracias a que los que escriben la historia son los que vencen o por lo menos logran callar al otro, a los que si pusieron la sangre y distorsionar a su favor la realidad de los hechos para verse como leyendas.

Así que de nuestro pasado e historia podemos aprender que primero, los indígenas no fueron insignificantes en la conquista o inferiores a los españoles sino fieros guerreros que pusieron de hecho la sangre y los muertos mientras los españoles miraban de lejos. Segundo, que gracias a la división nosotros fuimos nuestro peor enemigo, por también confiar en la palabra del extranjero antes que en sus hechos. Y tercero, que así como en el pasado también lo único que nos puede llevar a constituirnos como verdadera escena de Metal latinoamericana no es aceptando ciegamente lo que viene de afuera y trayéndolo a nuestro continente para seguirlo ciegamente sino primero uniéndonos y aprendiendo juntos los errores de nuestro pasado y crear algo desde lo nuestro, juntos. La unión hace la fuerza y no la división ciega.

Hasta una próxima.






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